jueves, 15 de diciembre de 2011

Poemas

Ruidos que salen de mi alma,
que gritan y me espantan,
y me piden suplicando
que conquiste tu ilusionado corazón,
que canta, que ríe, que se enamora,
y al mirarte con emoción,
mi alma gozosa, se alegra,
las voces del interior se vuelven tersas,
y mi sangre de fuerza y de arranque, se desboca,
haciendo que mi sentimiento se sumerja
en las profundidades insondables de tu ser,
y ahora te amo, te idolatro, te venero,
y a donde quiera que voy,
tu perfume me acompaña,
y me quedo siempre con lo más dulce
que es el sabor de tu boca.

Deseo pasar por la vida
como un ave viajera más,
que tú sientas mi belleza
y no la puedas olvidar.
Deseo ese par de alas
para echarme así a volar,
llegar hasta el azul del cielo
y ya nunca regresar…
Deseo ser la brisa tenue
que con caricias te amará,
irme luego a un desierto
donde nadie me buscará.
Deseo ser una gota de lluvia
clara como una perla celestial
que bese tu pelo y tu alma…
y se funda en un manantial.
Deseo ser el mar turbulento
que toca tu cuerpo y se va
para hundirme en el océano
y jamás a tierra regresar…

Caña de voz y gesto,
una vez y otra vez
tiembla sin esperanza
en el aire de ayer.
La niña suspirando
lo quería coger;
pero llegaba siempre
un minuto después.
¡Ay sol! ¡Ay luna, luna!
Un minuto después.
Sesenta flores grises
enredaban sus pies.
Mira cómo se mece
una vez y otra vez,
virgen de flor y rama,
en el aire de ayer.

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

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